Monday, October 17, 2005














AVISO : ESTA DEMOCRACIA HA CADUCADO

Salvo una que otra frase grandilocuente para la los futuros libros de historia, ¿Qué queda de los principios fundantes de la lucha contra la dictadura de Pinochet? ¿Qué relación tienen los funcionarios de partido, los diputados, los subsecretarios y jefes de departamento, los asesores “externos”, con los ciudadanos que salieron a las calles durante las protestas, con los que golpearon cacerolas, que estuvieron en el mitín estudiantil o poblacional, con todos quienes se manifestaron resueltamente contra la dictadura?

Poco, casi nada…. Respecto de la Concertación, el poder y los años fueron diluyendo los principios, luego los sueños, el pudor y finalmente hasta la vergüenza. Al final ha emergido al desnudo una suerte de razón cínica como nudo de sus conductas y actuaciones. En esencia y obviamente con múltiples excepciones, es ésta una coalición que se ha transformado en una sociedad por conveniencia para administrar el poder y profitar de él. Algo así como un grupo organizado de accionistas que se da cuenta que puede sacar mayoría en la siguiente junta y seguir así administrando el negocio, manteniendo a su gente en puestos directivos o pasándoles tareas de subcontratistas.

¿Recordarán estos funcionarios de la nomenklatura la idea de construir una sociedad democrática? ¿los conceptos de justicia y derechos humanos? ¿la deuda social?

Para delicia de comunicólogos los discursos justificatorios de tan farsezco abandono de principios son abundantes y sabrosos. El ex – ministro Enrique Correa lo decía de esta manera en una entrevista “No se puede ir mas allá que lo posible, eso es la política real, lo demás son utopías…” o Tironi respecto de la deuda social: “la mejor red social es el mercado”. Tautología pura ¿se pude ir más allá de donde es posible ir? No, claro. Pero lo que hay que decir es que dichos márgenes de lo posible son aquellos acordados por ellos mismos con la derecha pinochetista, los militares, Ministros de la Corte Suprema, empresarios, directorios de transnacionales, embajadores y personajes afines, todo en nombre de “la gente”. La medida de lo posible, patético eufemismo que encubre el escamoteo de los valores antes sustentados y que descalifica de paso a quienes contemplan sorprendidos la capacidad abductiva del sistema, a quienes por sobre todo nadie les ha preguntado sobre su idea de lo posible o lo imposible.

No hay nada diabólico en sostener ideas socialistas, socialdemócratas, recetas de mercado o políticas neoliberales, como por lo demás hace la Concertación. Cada quien es dueño de pensar como quiera y de cambiar sus convicciones. La fractura profunda con el movimiento social originario está en hacerlo en nombre de éste y de los principios de fondo que lo animaron, en pretender que son la única alternativa “que ofrece gobernabilidad”, sea lo que sea que esto signifique….., y en parasitar de la esencia antidemocrática del sistema político y económico, de manera de no enfrentar en realidad la crítica ciudadana. Para eso está el sistema binominal, el centralismo estatal, los recursos mediáticos y las oligarquías partidarias.

El software instalado y sus posibildades

En palabras de estos (hoy) acomodados caballeros, la Constitución es un acuerdo social fundante de la convivencia y fuente de la legitimidad social de las instituciones. No obstante se pasa por alto el que ésta fue aprobada con un fraude en condiciones de verdadero terror estatal, se cambian algunos de los artículos mas patéticamente antidemocráticos y se concluye que por la cantidad de modificaciones ésta ya se decoloró de sus tintes fascistoides y trocó en un libertario documento, no se sabe porqué extraña alquimia. Da lo mismo que su génesis no haya correspondido a un acto de reflexión y acuerdo social sobre la convivencia o la manera de sanjar las diferencias al interior de una sociedad compleja y diversa, es decir un acto de ejercicio democrático en si mismo, no, aunque proviene del cuartel, la “perfeccionan” los representantes del pueblo y con eso basta y sobra.

¿Y que tenemos por delante? ¿Qué ideas, que propuesta de desarrollo y de democracia para invitar a la ciudadanía a definir el país que se quiere construir? Tenemos la candidatura de la Doctora Bachellet, de cuyas diferencias con Lagos, Ricardo Nuñez ha expresado en el Diario la Tercera que “ la gran virtud que creo tendrá Michelle es que en un momento le va a decir al país como va a ser cada una de las cosas” (sic). Un engendro medíático cuya naturaleza la salva de tener que responder las preguntas anteriores dado que puede enarbolar para el rating atributos mucho mas vendedores que ideas de democracia, derechos humanos, desarrollo o cosas así, atributos tales como su “empatía”, el “género”, el ser jefa de hogar, el no guardar rencores con los torturadores de su padre y otras características por el estilo.

Se sostiene que es “la nueva política”, “!o que la gente quiere”, y que es en el ejercicio democrático que se verá que tanto interpreta el sentir de la ciudadanía. Pero hay un curioso paralelo con la elección “libre” de la gente en -digamos- la institución de Salud Provisional o de Previsión a la que quiere pertenecer. Una elección espuria entre tres o cuatro alternativas en un mercado oligopólico en que los mismos grupos económicos se reparten a los consumidores según normas que permiten todo tipo de abusos y asimetrías vergonzosas.

Bachellet, o como resetear el sistema

Pero volviendo a Bachellet ¿en que consiste esta identificación persistente con ella en tanto referente específico de una de las empresas de este oligopolio político?
Tal vez una de las conecciones profundas que explican la identificación de mucha gente con esta imagen tenga que ver con la renuncia resignada al orden neoliberal incrustado durante la dictadura y la sustitución por la forma que representa Bachellet. Mal que mal ella es el reverso simbólico de Pinochet. El dictador, encarnación de los peores antivalores, siempre lejano y protegido por una guardia de matones y una extensa red de obsecuencia y miedo, es el reflejo invertido de la calidez y cercana humanidad de esa Michelle maqueteada por los medios y los burocracias partidarias.

¿Pero no ha quedado la ciudadanía olímpicamente fuera con esta identificación? Si basta con la sintonía emocional ¿Dónde quedó la política de los ciudadanos? ¿Cuál es la brecha para que éstos construyan permanentemente la sociedad en que viven ellos y vivirán sus hijos?.

Y si la ciudadanía en su dimensión política queda afuera y se aceptó resignadamente el orden espurio de la dictadura, resulta que la única esperanza está en el corazón de Michelle….. ¿Cómo no darle una oportunidad si ella es buena, cercana y tan “como uno”?

Caballeros, si alguien pregunta por la democracia, vuelva a conectarse mas tarde, un par de generaciones mas tarde, …..

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

jajaja

4:09 PM  

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